GRIJOTA

HISTORIA DE PUEBLOS QUE ENAMORAN 

GRIJOTA

La villa de Grijota está situada en el corazón de la comarca de Tierra de Campos, a escasos cinco kilómetros de la capital. Gracias a su cercanía y excelente red de comunicaciones, se ha convertido en uno de los lugares con mayor desarrollo urbanístico de la provincia, con una población actual de 2.496 habitantes. En las últimas cinco décadas, se han construido varias urbanizaciones en su término municipal, como La Verdeguera, Dos Pasos, Urbanización Puente Don Guarín, El Sobradillo, Ciudad del Golf, La Orgatilla y Jardín de la Pinilla, Las Paredejas, Bota 1 y Bota 2, Los Prados, El Palomar, El Tiento y La Ciudad de la Juventud, entre otras. Además, cuenta con un campo de golf de 9 hoyos. Los habitantes de Grijota se denominan grijotanos.

El rey de Pamplona Sancho III el Mayor, quien también desempeñaba el cargo de conde de Castilla a partir de 1029, año en que su cuñado, García Sánchez, conde de Castilla, fue asesinado, llamaba a Grijota "Eglesiota". A finales del siglo XI, Raimundo I, obispo de la diócesis de Palencia, se refirió a Grijota como "Eclesia alta" durante el concilio provincial celebrado en esa época. En la obra "Silva Palentina", escrita en el siglo XVI por el arcediano Alonso Fernández de Madrid, se afirmaba: "Eclesiota es Grijota". Por lo tanto, el significado del topónimo Grijota es "Iglesia alta", derivado de "Igrejota-Eglesiota", debido a la existencia previa de un templo rústico primitivo. Algunos sugieren que también podría significar "Iglesia rota".

El área donde actualmente se encuentra Grijota fue un lugar de asentamiento para personas de la Edad de Bronce, según lo indican los descubrimientos arqueológicos encontrados en los sitios de Fuente Hospital y El Foso.

De acuerdo a ciertas fuentes, se cree que la zona donde se encuentra esta localidad, conocida como Campos Góticos, fue abandonada cuando los musulmanes llegaron, y posteriormente repoblada a finales del siglo IX y principios del siglo X durante el reinado de Alfonso III de Asturias, también conocido como el Magno. En ese momento, cristianos procedentes de Cantabria y Vasconia se establecieron en la zona, que fue entregada a la diócesis palentina junto con las villas de Mazariegos y Villamartín. Como resultado, se consolidó el señorío del Obispado palentino sobre todas estas tierras.

Durante el reinado de los Reyes Católicos en el siglo XV, se hizo un intento por desecar la Laguna de la Nava, que se encuentra en la provincia de Palencia en Castilla y León, España. Esta laguna, que es la mayor de la región, había sido una fuente de enfermedades y pestes para las poblaciones cercanas debido a su gran tamaño y su estancamiento de agua.

Sin embargo, el intento de desecación no tuvo éxito y la reina Isabel la Católica decidió otorgar el usufructo de los pastos que se producían en verano debido a la evaporación del agua a las cinco villas cercanas a la laguna: Becerril, Grijota, Mazariegos, Villamartín y Villaumbrales.

Este usufructo permitió a estas villas utilizar los pastos de la zona durante los meses de verano, lo que ayudó a mejorar la economía local y la calidad de vida de sus habitantes. La concesión del usufructo también tuvo un impacto en la organización política y social de estas villas, ya que les dio cierta autonomía y poder sobre la gestión de los pastos de la laguna.

Es cierto que en el año 1581, el rey Felipe II de España vendió la villa de Grijota a Agustín de Spínola, un banquero y asentista real. Sin embargo, la razón de la venta no fue exclusivamente para obtener fondos para la Gran Armada o Armada Invencible, como comúnmente se cree.

La venta de Grijota formaba parte de un proceso más amplio de desamortización que había iniciado Felipe II con el objetivo de obtener fondos para financiar sus diversas empresas militares y políticas, entre ellas la Gran Armada. La venta de propiedades del Estado y la iglesia era una forma común de obtener financiación en esa época, y la villa de Grijota no fue una excepción.

Sin embargo, es importante destacar que la venta de Grijota no proporcionó una cantidad significativa de fondos para la Gran Armada, y la venta de la villa fue solo una de las muchas medidas que el rey adoptó para recaudar fondos para el proyecto.

La Gran Armada fue una expedición naval fallida que se llevó a cabo en 1588, cuyo objetivo era invadir Inglaterra y derrocar a la reina Isabel I. A pesar de que la venta de Grijota no tuvo un impacto directo en la Armada Invencible, fue uno de los muchos esfuerzos que hizo Felipe II para financiar el proyecto y las guerras que sucedieron en esa época.

El Canal de Castilla es una impresionante obra de ingeniería hidráulica que se construyó en el siglo XVIII en Castilla y León, España. En el municipio de Grijota, se encuentra la bifurcación del ramal de Campos del Canal de Castilla, que marcó un antes y un después en la vida económica de la zona.

La construcción del canal con las esclusas 28 y 29 en Grijota permitió la construcción de fábricas de harina y el suministro de agua para el riego en la zona. También hizo posible llevar luz a la villa y a los molinos de la comarca cercana, así como a la propia capital provincial de Palencia.

Las esclusas originales han desaparecido en la actualidad, y en su lugar se encuentra una esclusa mecánica que permite el paso de los barcos a través del canal. A pesar de los cambios y las mejoras tecnológicas que se han producido en el canal a lo largo de los años, sigue siendo un importante elemento de la infraestructura económica y turística de la región.

El Canal de Castilla es un importante recurso turístico y cultural, que ofrece la posibilidad de recorrer sus senderos, conocer sus esclusas, visitar las antiguas fábricas de harina y disfrutar de la belleza paisajística de la zona. Además, es un patrimonio histórico y cultural que representa la importancia de la ingeniería hidráulica y su papel en el desarrollo económico de la región.

El puente Cincojos es otro de los elementos destacados en el Canal de Castilla a su paso por Grijota. Se trata de un acueducto construido para permitir que el canal pase por encima del emisario de la Laguna de la Nava. Este puente es una obra impresionante que muestra la destreza técnica de los ingenieros que construyeron el canal.

Más adelante, en la esclusa 30, se encuentra la fábrica de harinas La Treinta, una de las varias fábricas de harina que abastecían a la capital y a gran parte de la provincia. Estas fábricas de harina fueron fundamentales en la economía local y contribuyeron al desarrollo de la zona.

Es interesante destacar que la icónica imagen-emblema de las panaderas palentinas tiene su origen en las fábricas de harina de Grijota. Estas mujeres eran las encargadas de transportar la harina desde las fábricas hasta los hornos de pan de la capital y otros pueblos cercanos. Este oficio se ha mantenido en la memoria colectiva de la provincia, y hoy en día la imagen de la panadera sigue siendo un símbolo de la cultura gastronómica y del patrimonio industrial de la región.

Desde el año 2009, Grijota celebra la Feria del Pan, una festividad que rememora el esplendoroso pasado de la villa, cuando contaba con varias fábricas de harina y más de 70 hornos de pan. Esta feria es una oportunidad para conocer y disfrutar de la gastronomía local, así como para aprender más sobre la historia y el patrimonio industrial de la región.

Grijota es conocida por haber tenido un traje tradicional único en la provincia, considerado de gran estilo y que incluso fue objeto de discusión en un Congreso Internacional de Artes Populares celebrado en París en 1928. Este atuendo se inspiró en los vestidos que llevaban las panaderas de Grijota en el siglo XIX y es considerado el origen del traje regional típico de Palencia.

En el pasado, Grijota era una villa pequeña pero próspera. Según el censo de 1591, contaba con 118 vecinos que formaban una población de 562 habitantes, de los cuales 111 eran pedreros (propietarios de tierras) y siete eran clérigos. A mediados del siglo XVIII, Grijota era una villa de realengo con una población de 1244 habitantes, formada por 270 vecinos. De ellos, 60 eran jornaleros, 20 eran pobres de solemnidad y siete eran eclesiásticos. La villa tenía la iglesia parroquial de Santa Cruz, así como dos ermitas: la del Cristo del Humilladero y la de Santa Eufemia. Además, contaba con una fábrica de lana que se regía por las ordenanzas de la capital.

Hoy en día, Grijota tiene una población de alrededor de 2500 habitantes, y muestra una tendencia al crecimiento ya que se ha convertido en una población dormitorio de la capital, gracias a su proximidad.

Antes de su desecación en 1968, la Laguna de la Nava tenía más de 5.000 hectáreas en épocas de lluvia y era uno de los humedales más importantes de la Península. La salubridad de las cinco villas de la laguna se consideró uno de los motivos principales para su desecación, ya que las fiebres afectaban regularmente a sus habitantes, tal como describe Becerro de Bengoa. Si se visita la villa, hay algunas atracciones imperdibles, como contemplar el Canal de Castilla a su paso por la misma, o visitar la iglesia de Santa Cruz, que data de finales del siglo XVI. Destaca el retablo mayor del segundo tercio del XVII. También se puede visitar la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles, construida en los inicios del siglo XIII con una sola nave y una bóveda de cañón.

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